El exhibicionismo es visto por lo general como una perversión, como una patología incluso peligrosa. En algunos casos, el exhibicionismo es una conducta que sirve para exteriorizar una tensión, un malestar emocional que no ha sido canalizado de forma fluída dejando salir esas emociones de forma convulsa y tensa.

La falta de habilidades sociales que dificultan una relaciones interpersonales relajadas, la falta de asertividad y autoestima pueden llevar al individuo a realizar conductas no aceptadas  y socialmente incorrectas.

Esta visión más abierta de esta disfunción sexual es la que deben adoptar los profesionales que se enfrentan a tener que ayudar a un paciente que presente esta conducta sexual ya que no se debe olvidar la individualidad y que no existen enfermedades sino enfermos.